Casi todo el mundo entiende la importancia de las copias de seguridad justo el día que pierde algo importante. La buena noticia es que evitarlo es más fácil de lo que parece si lo dejas bien montado una sola vez.
Con qué frecuencia
Depende de cuánto cambian tus datos. Si trabajas a diario con documentos, una copia diaria tiene todo el sentido. Para fotos y archivos personales, semanal suele ser suficiente. La regla de oro es sencilla: piensa cuánto trabajo estarías dispuesto a perder y esa es tu frecuencia.
La regla 3-2-1
Es el estándar de referencia: tres copias de tus datos, en dos tipos de soporte distintos, y una de ellas fuera de casa (por ejemplo, en la nube). Así, ni un fallo de disco, ni un robo, ni un susto doméstico se lleva por delante tus recuerdos.
Automatizarlo todo
El punto clave es que no dependa de tu memoria. Configuramos las copias para que se hagan solas en segundo plano y probamos la restauración, porque una copia que no se puede recuperar no sirve de nada. Una vez montado, te olvidas.